martes, 8 de abril de 2008


seis y media.. y el ocaso casi nos alcanza

en el instante en que el cielo y el agua se fusionan
aparece un viento
y los desechos se mezclan
y la gente se esconde
todo esta medio raro por acá
las sombras me persiguen
y el humo se arraiga en mi aparato respiratorio
estructuras, maquinas emitiendo ruidos
un montón de cuerpos inertes, carentes de vida
pensando en nada
(risitas infantiles) humedad y sudor.
los problemas se hacen más pesados
bajo la lluvia y encerrados en transportes públicos.
de repente mi espalda encuentra su lugar: otra espalda
la pesadez se convierte
en un fluir de aire, en latidos...
como tener un sólo corazón
y compartirlos con algún anónimo.
ancianos pisoteando raíces
empujando para pasar
mi respiración se bajo del microbús
en alguna calle de la ciudad
voces: "luces apaguen las luces"
-no hay que encenderlas hay que convertirnos en ellas-
rozo mi cuerpo con personas que no conozco
y la anciana y yo, abandonamos el no lugar donde habitamos 30 minutos.

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